Tuesday, February 16, 2010

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra.

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad..
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro.. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Texto de Eduardo Galeano

Monday, February 15, 2010

Home





Buscando ver la película de la teta asustada llegamos a la cinética nacional, y aunque ya no alcanzamos la función, por pura casualidad nos metimos a una función gratuita que había empezado unos cuantos minutos antes.

Como ya había empezado la función, nos apresuramos a entrar, solo alcancé a atisbar que lo que veríamos era un documental llamado HOME y que estaría narrado por Salma Hayeck, eso me hizo dudar un poco sobre lo que veríamos. Mientras entrábamos, nos detuvimos en el lobby porque ahí estaba el director de la película y era entrevistado en francés, como no entendíamos nada, seguimos hasta la sala donde la proyección ya había comenzado.

La primera imagen que alcancé a ver; una inmensa extensión de pastizales vista desde el cielo; me jaló completamente, y de ahí en adelante todas las imágenes del film me parecieron de una belleza extrema, la aburrida voz de Salmita nos narraba que la vida había comenzado hace millones de años en la tierra y que ahora tan solo en 50 años, nosotros le habíamos dado en la madre al equilibrio que sostenía todo el ecosistema planetario.

Las imágenes eran sorprendentes a pesar de la narración monótona y las equivocaciones de pronunciación de Salma, y aún a pesar de esa voz sin intención, el mensaje si me golpeó la cabeza y la conciencia, tenemos que hacer algo para evitar que este mundo muera por nuestra culpa.

Hasta el final de la proyección, me enteré que el realizador que había escuchado unos momentos antes en el lobby y que al final nos deleitaba con su presencia y sus reflexiones, era Yann Arthus-Bertrand, el maravilloso fotógrafo que nos regalo el libro de el mundo visto desde el cielo, este nuevo documental, supongo, es el resultado lógico después de haber visto el mundo desde arriba y ver como se va desgastando rápidamente.

El film me gustó mucho, tanto, que al final compré el DVD en 100 pesitos y al llegar a casa, volví a verlo en la intimidad de mi sillón, las imágenes seguían siendo sorprendentes, pero esta vez la narración lleva el ritmo correcto y la entonación perfecta para que las ideas golpearan en la dosis adecuada. Doy gracias al DVD por la opción de escuchar a Glenn Close como el audio principal.

Y si, tenemos que hacer algo para evitar que este mundo muera por nuestra culpa.

Si quieren ver el documental completo, hagan click aquí

ɐzǝqɐɔ ǝp

˙ɐzǝqɐɔ ǝp áʇsǝ ǝnb ɐן sǝ pɐpıןɐǝɹ ɐן ǝnb ǝp ɐʇuǝnɔ ʎop ǝɯ séndsǝp
 oɹǝd 'ɐzǝqɐɔ ǝp ɐɹǝıʌnʇsǝ oʎ ıs oɯoɔ oʇuǝıs sǝɔǝʌ ɐ

Saturday, February 13, 2010

Evo

Evo Morales vendrá a México el 21 de Febrero de este año. Me parece muy relevante la visita debido a la condición de ingobernabilidad e inestabilidad económica que vivimos en México.
Comparto con ustedes esta reflexión de Juan Carlos Escudier.
La locura de Evo Morales
Lo de Evo Morales, ese indio del jersey a rayas, es inexplicable. No entra en cabeza humana que alguien capaz de pasarse por el poncho la seguridad jurídica de multinacionales tan respetables como Repsol y nacionalizar los hidrocarburos, que un populista amigo de Chávez y de Castro, que un tipo extravagante y de pocas luces, trastornado por la Pachamama y por esas absurdas leyendas aymaras y quechuas con las que se llenó la cabeza cuando era ladrillero, panadero, trompetero y cocalero haya sido capaz de volver a ganar las elecciones en Bolivia de manera arrolladora. Está visto que cada país tiene los gobernantes que se merece.

Con Morales, Bolivia está condenada a truncar ese horizonte luminoso en el que la esperanza de vida no pasaba de los 65 años -la segunda más baja de América Latina tras Haití-, en el que 70 de cada 1.000 recién nacidos moría antes de los cinco años, y el 41% de los que sobrevivían no iban a clase, y el 18% de los que iban ni siquiera terminaba los estudios primarios. Antes de este personaje, al que con razón detesta el PP, el futuro del país andino estaba perfectamente diseñado de acuerdo a los principios de la ortodoxia liberal. Tenía un 63% de pobres, un 48% de la población subsistía con dos dólares al día o con menos y un 20% padecía desnutrición, de acuerdo. Pero el país sabía que en 178 años, según cálculos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, saldría de la miseria. ¿Para qué querrían los habitantes del mayor productor de gas natural del mundo calentarse con otra cosa que no fueran las bostas de llama, tan abundantes en el altiplano, o soportar los inconvenientes de las redes de alcantarillado?

El tal Evo ha venido a trastocarlo todo. Y además, por casualidad, le suena la flauta. Resulta que con las locuras de este indígena el PIB de Bolivia crecerá en 2009 un 3,2%, el índice más alto de toda América Latina, y eso después de subsidiar a las madres para que no se mueran sus hijos, y a éstos para que no dejen los estudios, y a los ancianos para que puedan seguir siéndolo.

En Bolivia, al parecer, se invierte poco, pero desde que se nacionalizó el gas y el petróleo los ingresos por exportaciones se han multiplicado por diez. Morales lleva al país hacia un abismo en el que, quizás, sus habitantes puedan plantearse hacer tres comidas diarias. Entonces, todo estará perdido.

Friday, February 12, 2010

en días como hoy...

Siempre me pasa que cuando escribo, tengo esta necesidad de trascendencia por medio de las palabras, que de una u otra forma, me obliga a pensar que lo que escribo, me parezca lo suficientemente relevante para plasmarlo en el blog o en una hoja de papel. Así que mi cotidiano casi siempre sale del espectro de lo narrable, a menos que forme parte de algo que me tambaleé los sentidos.

De igual forma me sucede con la vida cotidiana. Mi quehacer diario me parece inenarrable precisamente por ser cotidiano, me parece indigno de ser contado o reseñado. A la pregunta de que hiciste hoy, siempre mi respuesta tenderá a buscarle una salida para no tener que decir que lo que hice hoy, se parece en demasía a lo que hice ayer y a lo que hice anteayer y así ad infinitum.

Nunca nadie me enseño a contar mi cotidiano, y aunque muchas veces veo o escucho como la gente lo narra en blogs, libros, cuentos, periódicos, etcétera, yo no tengo esa facilidad para volver la costumbre en algo “digno” de ser vuelto historia, de hecho mi educación familiar me dicta constantemente que la costumbre es sinónimo de mediocridad, por ende mi subconsciente me dice que festejar la mediocridad volviéndola palabras escritas es injustificable, así nomás.

Con los años y la edad, he aprendido que la mediocridad debe festejarse, o al menos yo debería festejarla más constantemente, después de todo, la mayoría de nosotros somos medianos en los aspectos de la vida, yo lo soy, y en este intento de todos los días ser algo nuevo o digno de ser celebrado, me he gastado la felicidad y muchas veces la he dejado ir.

Monday, February 8, 2010

un fin de semana largo



Sábado de dormir hasta las 12, andar en bici, ir al cine y desanudar sentimientos,  terminar de madrugada con la carcajada de los amigos, viejos y nuevos, guarecidos por la noche y unas chelas… domingo de despertar a las 12 otra vez, salir a caminar al parque, pasear al perro que no es mío, y mientras todos veían el superbowl… descubrir a los volcanes desde el segundo piso de periférico, sin prisa, tan despacio que se pueden tomar todas las fotos del mundo… cambiar los planes inesperadamente y en vez de ir al centro de tlalpan, decidir subir a la torre latino, ver toda la ciudad, tomar mas fotos, sentir como la sorpresa se apodera de mi y sentirme vivo otra vez… sentir el aire, el calor, a la gente, la compañía, descender del cielo solo para degustar una rica comida y terminar paseando por las calles del centro con un cielo azulmoradorosarojizo sobre nuestras cabezas… dormir y soñar con la gente que quiero, la que está y la que ya no, empezar un lunes otra vez, con el alma colocada en su sitio…

Friday, February 5, 2010

zombieland

Aquí debería haber un post sobre como zombieland tiene muchas lecturas, incluyendo una sobre como es que nos volvemos zombies por dejar de disfrutar las pequeñas cosas de la vida, o por dejar de interactuar cara a cara con el mundo, pero naaaaa... la verdad es que intelectualizar así a esta fantástica comedia gore es echarla a perder, así que mejor vayan a verla.... la verdad hace mucho no me reía tanto en el cine...

Monday, February 1, 2010

por fin y al último...

Todo empezó en 2006, en febrero, en una fiesta de cumpleaños y con una mentira. Ahí por un breve momento en mi existencia, creí haber encontrado el paraíso.
Para abril de ese mismo año, mi corazón se empezaba a romper por la espera y la desesperación, comencé a hundirme y en vez de preocuparme por salvar mi corazón, me preocupe por salvar otros corazones y otras vidas, me preocupe por salvar una mentira que solo yo me empeñaba en no ver.
Así me lastimé y me abusé hasta diciembre de 2009, y hoy a casi cuatro años, apenas me voy perdonando y apenas, voy en el recuento total del daño.
Ahora puedo decir que si, efectivamente es lo peor que me ha pasado y que aún, los momentos que brillaron fueron dolorosos porque nunca fueron sinceros o completos. Ya aprendí, y también puedo decir que ha sido el aprendizaje más profundo que he tenido sobre el amor. Todo eso se recopiló en dos blogs, palabras que en su momento borré porque me preocupaba más que esa otra persona se enojara o se fuera a alejar aún más por lo que yo sentía debido a su indecisión o a sus engaños.
Hoy ya solo me preocupo por mi, y aunque muchas palabras son dolorosas, también hay otras muchas que son bellas... pero al final, todas forman parte de lo que soy ahora, y por eso las recupero para volverlas a publicar.
http://tierraenmedio.blogspot.com/
http://pruebadeembarazos1.blogspot.com/

El camino aún da para adelante... y yo quiero seguir hasta donde pueda...