Monday, January 25, 2010

no hay otra igual... pero...

Yo estaba (y sigo) enamorado de una perrita que por razones de la vida ya no volveré a ver...
sin embargo la vida nunca es tan cruel, y me ha dado la oportunidad de conocer una cachorra que por muchas razones me recuerda a la que tiene mi corazón...
esta es Frida...

y sin cuestionarme, me deja jugar con ella, se entrega y me da todos los besos que quiere, se acuesta en mis piernas para que la acaricie, y me ladra de alegría cuando llego a donde vive...
y aunque mi corazón extrañe, ella se encarga de hacerme saber que no le importa, mientras me da lengüetazos y se abraza a mis piernas para que la cargue...
La vida después de todo, no es tan cruel...

nada me da satisfacción


Me aburre todo y no encuentro acomodo,
nada me motiva ni capta mi atención,
no me asombro ya de ningún modo,
ni nadie es santo de mi devoción.

Busco una sorpresa que me vuele la cabeza
pero por mi naturaleza nada me interesa,
y si, se ve, no encuentro en que creer
pero no me resigno a ver la vida por tv.

Nada que oír, nada que ver, ni nada que me mueva,
nada que hablar, nada que hacer, nada que me conmueva,
nada de acción que me haga sentir algo de emoción,
(ahhh) nada me da satisfacción.
(no) (no) (no) (no)

Mi pasión se esconde no se en donde,
no me llega lo moderno ni lo "kitsch",
hablo con mi almohada y no me responde,
no me alegra ni un verano en Miami beach.

Ni ver gente en el cadalso en la CNN.
Ni entrar con nombre falso en el MSN,
ya se, yo voy en otra dirección,
pero mi paciencia ya está en vías de extinción.

Nada que oír, nada que ver, ni nada que me mueva,
nada que hablar, nada que hacer, nada que me conmueva,
nada de acción que me haga sentir algo de emoción,
(ahhh) nada me da satisfacción.

Ver nacer placer en mi es un parto y de buscar estoy harto
algo que parta de un tirón mi corazón como un infarto,
y para fingir alguna sensación,
no le puedo pedir ni a mi propia imaginación.

Ni tomar un escoces, ni degustar un daiquiri,
si fuera japones ya me hacia el harakiri,
y si, ok, no soy Galilei,
y ya no me apasiona ni luchar contra la ley

Nada que oír, nada que ver, ni nada que me mueva,
nada que hablar, nada que hacer, nada que me conmueva,
nada de acción que me haga sentir algo de emoción,
(ahhh) nada me da satisfacción.
(no) (no) (no) (no)

El estadio me aburre
La radio me aburre
El camping me aburre
El zapping me aburre
La religión me aburre
El cotillón me aburre
El bingo me aburre
El domingo me aburre
El fair play ¡me aburre!
El dj ¡me aburre!
La oficina ¡me aburre!
La rutina ¡me aburre!
El shopping ¡me aburre!
El doping ¡me aburre!
Divertirme ¡me aburre!
Aburrirme ¡me aburre!

Nada que oír, nada que ver, ni nada que me mueva,
nada que hablar, nada que hacer, nada que me conmueva,
nada de acción que me haga sentir algo de emoción,
(ahhh) nada me da satisfacción.
(no) (no) (no) (no)

tu obra

tu obra es buena y original al mismo tiempo.
El problema radica en que la parte buena, no es original,
y la parte original, no es buena.

mi foto con nadie

Quiero zafarme de la noche de sueños rosas
y de las ternuras acariciantes en mi cabeza...
necesito una fotografía de mi con nadie
para recordar que a nadie tengo...
necesito pisar una mierda,
cubrirme del polvo sucio de las calles,
necesito un asalto bancario en los noticieros,
a policías golpeando manifestantes,
al agujero de ozono,
todo, absolutamente todo,
con el último y único fin de no soñarme más...

Necesito un cuchillo para partirme de tu lado...
Partirme en pedacitos,
confundirme con migas
que un mesero limpie de alguna mesa...
necesito perros fornicando en cualquier esquina,
apagones regalo de la central de luz,
baches, ambulancias, prisiones...
todo para seguir en la realidad
en la jodida realidad de ser absolutamente yo mismo
yo para mi... y mi foto con nadie...

Saturday, January 23, 2010

Mary & Max

esta es una película de animación que ha ganado un montón de premios y después de verla se ha convertido en mi favorita...
el archivo está cortado en dos partes, espero que eso no sea una molestia para uds.

que la disfruten tanto como yo

Les recomiendo dar clic en el botón derecho de su maus sobre la película para verla en fulscrin

Friday, January 22, 2010

Libro abierto

Dicen de mí
que yo he sido un libro abierto
Donde mucha gente ha escrito
no hagas caso, nada es cierto.

En blanco está
nádie supo escribir nada
no dejaron ni una huella
nadie me importaba nada.

Me importas tú
tú si escribes muy bonito.
Para tí soy libro abierto,
escribe en mí: te necesito.

palabras

Palabras de sol y de agua… algunas palabras llenas de arena de desierto y otras más que son como sombras que se ubican detrás de las cosas… todas ellas te buscan, y buscan tu cariño y tu aprobación con tu lectura…

La palabra sangre y sueño, la palabra imagen, la palabra deseo… palabras que se rompen para formar otras palabras y otros adjetivos… palabras que quieren, aman, desean, sueñan, buscan, esperan, desesperan y prevén...
Palabra bruja, palabra sol, palabra duda, palabra amor…

Tengo muchas palabras para ti… muchas de ellas atoradas, otras más expectantes, algunas otras esperado a que haya en ti alguna palabra para mi que quieras darme… palabra sentimiento, palabra luz, palabra espejo, palabra sexo, palabra fuente, palabra raíz, palabra ángel…

Armar y desarmar palabras, amar y desamar palabras, andar y desandar palabras, todo eso he aprendido a hacerlo a tu lado… esperando tu mano, esperando tu boca, esperando tu milagro cotidiano que me hace adicto a ti… Sabes que muero por una caricia tuya… sabes como muero porque un día cualquiera, sin motivo alguno, sin razón aparente, así de pronto sueltes un te quiero, o un me gustas, o cualquier otra frase que lleve tejida entre si un cacho de tu corazón… así que se me acumulan mas palabras para ti… más letras para formar otras letras que a su vez harán más letras…

Hay muchas palabras en mi para ti… y de apoco o se callan o salen en cartas como esta, o se van anotadas en papeles ilegibles a vagar por cualquier lado… algunas otras se evaporan como pensamientos furtivos mientras te veo a los ojos y me pierdo completamente deseando que esos ojos me regresen una mirada llena de tus palabras, de tus sueños… de ti…

afuerallueve

Afuera llueve.
Adentro también.
El mundo es un lugar terrible. Lo dice todo mundo pero a nadie parece preocuparle hacer nada por que sea mejor. Todos imbuidos en su propia esfera de deseos y acercando la hora final con cada segundo gastado.
No hay manera de invertir el tiempo. Así que el tiempo no puede ser dinero. No hay interés, no hay retorno, no hay ganancia por minuto usado.
Busco en mi cabeza todas las frases cursis aprendidas de películas baratas o de novelas que me hicieron creer que el mundo no era una mierda. Todas esas frases llenas de esperanza inútil y de creencias absurdas más parecidas a un afiche comprado afuera de cualquier metro de la ciudad.
Tener la esperanza de ser el último. Que egocentrismo el mío.
Que manipulación de mi propio pensamiento al pensar que yo podría SER al final, y concluyo que efectivamente no soy más que un relleno pasajero. Una sala de espera a la que no llega ningún viajero, porque el verdadero viaje es hacia otro lado.
Así de mediocre soy y así me acepto.
Nada de frases emocionales por la muerte de la esperanza, ningún abrazo de despedida o alguna frase que deje abierta ninguna puerta.
Abro un libro en cualquier parte y saltan los amorosos que se recorren miles de veces. Abro un file, c:Emiliano/mis documentos/cartas hojas virtuales amontonadas y empolvándose, letras marchitas que algún día tuvieron su esplendor frente a tus ojos, hoy ya sin ningún valor para nadie…
Afuera llueve y deja de llover.
Adentro también.

Thursday, January 21, 2010

Malherido


Hay veces que he intentado tentar a la suerte
porque lo que no me mata me hace más fuerte,
y al tirar el dado he sudado y dudado
porque lo que no me mata me hace más desconfiado.

Hay veces que a estar en el borde ya no le temo
porque lo que no me mata me hace más extremo.
Quedo ahí perplejo preso de mi pellejo
porque lo que no me mata me hace más viejo

Entre palabras sin sentido
sigo viviendo malherido.

Hay veces que mi mente falla y se amotina
porque lo que no me mata me contamina,
y es cuando voy seguro de llegar a buen puerto
porque lo que no me mata me hace más muerto.

Entre palabras sin sentido
sigo viviendo malherido.

Entre palabras sin sentido
sigo viviendo malherido.

Tuesday, January 19, 2010

seis días

El primer día amaneció y al despertar se percató inmediatamente de que le hacían falta los dedos meñiques de las manos y de los pies.

En el lugar habitual que ocupaban sus dedos, solo había un espacio vacío e insensible. En realidad no era nada grave, pensó, ya que no había cicatriz, no había dolor, y tan solo le hacían falta esos pequeños dedos que aparentemente no servía para absolutamente nada. En algún lado, incluso, había leído que algún día el ser humano perdería esos dedos por causa de la evolución natural, pero nunca pensó que fuera a él a quien le tocara evolucionar de manera tan repentina.

Lo único que le incomodaba era que sus manos y pies se veían un poco deformes y que sus guantes y sus zapatos ahora no le ajustaban perfectamente, como lo habían hecho hasta el día anterior, un precio modesto a cambio de ser el primer ser en evolucionar al perder apéndices innecesarios.

Al siguiente día perdió todo el cabello, ningún pelillo asomaba de su piel. Completamente calvo de todo el cuerpo, incluidas cejas y pestañas. La luz le molestaba un poco y el aire se le colaba a los ojos. Tuvo que usar gorro todo el día para que su cabeza no se enrojeciera con el sol débil de los días de agosto y la nariz le dolía pues absorbía todo el aire sin calentamiento previo y sin el filtrado de los pequeños pelillos que van deteniendo todo lo que se quiere colar por nuestras fosas nasales.

El tercer día aparentemente no había sucedido nada, sin embargo había perdido la capacidad de sudar, no expiraba agua por ningún lado y como este era un cambio muy sutil, ni siquiera lo notó.

El cuarto día apenas despertó y comprendió que todo lo que había sido un orificio en su cuerpo se hallaba sellado por una capa de piel. La nariz, la boca, el ano… cualquier orificio ya no lo era y además ahora ya solo tenía la palma de la mano sin ningún dedo. Le sorprendió un poco darse cuenta de todo ello sin sus habituales sentidos de la vista o del olfato o del tacto. Ahora sentía y "veía", si es que nos permitimos la libertad de llamarle así a ese nuevo sentido, de un modo inexplicable para él, ya que estas nuevas sensaciones no tenían comparación con nada de lo que hasta anteriormente había sentido.

Al quinto día casi parecía una masa amorfa. Lo único reconocible era un amasijo de piel como si alguien hubiera hecho una bola con este material y se le hubiera olvidado rellenarla con cualquier cosa.

El sexto día ya nadie lo reconoció ni siquiera por la piel. Había terminado por transformarse en una especie de gelatina para fiestas, con lindos colores por dentro y ese temblor característico de una gelatina bien hecha. Perfectamente cuajada y de un sabor que recordaba a quien la probara, que las cosas no siempre son lo que aparentan, eso y un poco de arándano con cereza.

120808

Afuera hay millones de soles, tantos que sería imposible que estuviéramos solos, me digo, mientras el desierto avanza. Mientras la arena avanza y las nubes posan y las estrellas se mueven de lugar y tu memoria brinca y mi deseo cede y yo te escribo, te escribo, te escribo.

autoretrato con baño



"orinando luz"



"bendito"

Monday, January 18, 2010

memoria de corto plazo....

esto ha sido robado de acá.

En 1957, un hombre de 27 años que sufría diez ataques epilépticos diarios fue operado en el hospital Hartford de Boston. Los médicos encontraron que la fuente de todos sus problemas era el Hipocampo, y se lo quitaron. Así fue como Henry Gustav Molaison recuperó el control de su cuerpo, perdió la memoria y se convirtió en H.M., el paciente más famoso de la historia de la neurología moderna*.

Este podría ser un buen inicio.  Quitar el hipocampo a este blog y convertirlo en P.E. sin memoria, sin recuerdos, con amaneceres simples y con un sentido completo de novedad por siempre.

Sueño


Sueño, y cuando despierto, el sueño se me escapa entre la luz del día que me golpea los ojos.

Un nuevo comienzo

volverme a construir a partir de nada.
Bienvenidos

Thursday, January 14, 2010

Crónicas desde las nubes. Capítulo tres. El torito

Todos los mexicanos saben que Pepe el Toro es inocente, pero me pregunto ¿De donde proviene el apodo de El Toro a un carpintero macho que chiflaba canciones cursis en la pantalla grande?, pero más aún ¿De que se habrá chorreado su mujer para que se le quedara el apodo de La Chorreada? Otra de esas miles de preguntas estúpidas que se me ocurren todo el tiempo, y que forman parte de lo que verdaderamente soy, mientras estoy en convivencia con los demás.

Interrumpo mi tren de pensamiento porque debo apurarme, afuera ya están todos, y mientras me quito la chamarra de nylon, escucho como el Torito prende sus primeros cohetones y comienzan a silbar acompañados de gritos y carcajadas.

Tomo el costal hecho capa de yute y salgo al patio. Ocultos tras la puerta que da a la calle están parte de mis amigos, todos huyendo del torito, algunos otros están afuera corriendo entre el humo y la lluvia de pólvora encendida.

Salgo a la calle, con el corazón palpitando fuerte, las manos tensas, esperando el momento. En cuanto me pasan el torito, se que estoy en un rito de iniciación y que he tomado camino hacia un lugar fuera de mi y de mi paisaje cotidiano. Todo cambia y ahora estoy debajo de una lluvia de estrellas ensordecedora. Camino sin saber muy bien como y de hecho mis pasos parecen lentos y amortiguados. Todo el tiempo parece correr muy lento, tanto que la calle parece sumergida dentro de agua coloreada por los cuetes del toro.

Me veo sin verme. Me escucho sin oírme, todos los demás tienen muecas parecidas a sonrisas y cada vez que quiero acercarme corren alejándose. Una carrera simulada y corta. Todo se ilumina mientras los cuetes chillan en éxtasis. Mi cuerpo se mueve solo y únicamente responde a las sensaciones de dolor cuando el hule derretido o las chispas de pólvora caen chamuscando la piel. Mis ojos bien abiertos dejan entrar toda la luz sin interpretar nada. Todo es primigenio, y entre las centellas que chamuscan la piel encuentro la libertad y la inocencia. El Torito es inocente pienso y me dejo llevar, esta vez no hay túnel, solo la luz y yo estamos al final.

Crónicas desde las nubes. Capítulo dos. Lejanía

Tres mil ochocientos noventa y seis kilómetros no son suficientes.

Solo son un día y medio de viaje en carretera, y que son treinta y seis horas comparadas con las veintiséis mil doscientas ochenta horas que me dediqué completamente a querer recorrer el camino que me condujera a ti.

Tres millones ciento cincuenta y tres mil seiscientos kilómetros de camino sin llegar nunca a ningún lado.

Al final, me terminé los zapatos con los empecé a caminarte, me terminé los pies y sus muñones. Me acabé el agua del camino y del cuerpo, se me acabo la sed. Comí de todo, incluyendo mis propios sueños, mi dolor y tus lágrimas. Me atraganté con mentiras o verdades a medias, con secretos que dejaron de serlo. Me insolé con el destello de tu futuro y me desbarranqué en lo que pensé era piso firme. Me cansé de mí y de mis veredas imaginarias, de mis caminos llenos de nada. Me acabé el camino desesperadamente, y corrí hacía ningún lado tan de prisa que nunca me detuve a ver por donde deje huella. En mi solo se apoderó la angustia de llegar, de cruzar una frontera en ti y en tu cuerpo. Atravesarte toda de polo a polo, buscando hacer fotografías de viaje o dibujos rápidos de tu belleza, capturarte toda en un solo viaje inacabable. Pero resulto ser que eres una sierra impenetrable por mi paso. No tuve pasaporte para cruzar la línea fronteriza de tus labios, ni tuve con que cruzar tus cordilleras o como esquivar tus arrecifes.

Al final, tu geografía me detuvo. Me hizo ver tu mapa de muy lejos, cruzada por otros que no eran yo, atravesada por tus sentimientos de ser otra en otros lados lejos de mi y mi vano intento de trazarte en mi piel. De dibujarme tus orillas en la punta de los dedos.

Tú y todas las cosas, vistas con la suficiente lejanía, se vuelven insignificantes, pequeñas y abarcables. Aún así, tres mil ochocientos noventa y seis kilómetros de por medio no han sido suficientes para hacerte parecer disminuida. Para reducirte a un paso de distancia, a un charco que se brinca con facilidad, a un pedazo de pasto ahogado entre adoquines, a un jardín, o un parque que ofrece una banca al viajero cansado de haberse perdido en tres mil ochocientos noventa y seis kilómetros huyendo de si mismo.

Saturday, January 9, 2010

Crónicas desde las nubes. Capítulo uno. Pasto

Soy pasto.

Soy el pasto de ciudad que crece entre las grietas de chapopote y cemento, bañado de lluvia ácida. Pasto superviviente, pasto naufrago entre planchas de concreto, pasto iluso creyente de volverse bosque o selva, pasto domesticado pero pasto al fin que sueña con extenderse hasta donde se alcance a ver.

El primer día que los humanos dejen de pisar la tierra, ese día comenzaré a extenderme hasta mis límites, no habrá más evolución, solo un campo lleno de pasto verde empujado en oleadas por el viento. Pero por ahora, soy un pasto dócil que encuentra donde crecer en cualquier grieta. Pasto malahierba, que rompe las aceras buscando echar raíces. Pasto de jardineras descuidadas en una ciudad de gente que no se cuida a si misma, mucho menos a otros que somos pasto.

Soy pasto germinado entre mierdas de perros y borrachos en parques grises y secos, aún así crezco desafiando el desdén de quien me pisa sin fijarse, aún a pesar de los mudos letreros que señalan: favor de no pisar el pasto.

También soy el pasto donde los niños juegan con su crueldad inocente, donde amantes primerizos buscan ávidos sus cuerpos, donde desempleados aburridos duermen, donde viejas abuelas dan de comer pan de ayer a palomas que parecen ratas. Soy el sr.Cesped en colonias acomodadas, donde una cobija es edredón, o donde un rebozo es pashmina y se usa por elegancia y no para desabotonar el frío del cuerpo.

Soy pasto, sueño, y algún día cuando mueras y tu cuerpo se corrompa de gusanos, ese día yo tomaré posesión de ti. Penetraré hasta tus huesos, absorberé tu carne fértil y por fin, ocuparé tu corazón con mi semilla que dará raíz, y seremos pasto juntos, otra vez.

Friday, January 8, 2010

Crónicas desde las nubes. Capítulo Cero. Bienvenidos / Welcome

Es cuatro de enero del año dos mil diez y empiezo a escribir ese relato de viaje porque me es necesario. Así lo llamo porque no se deque otra manera decirle, y me es necesario porque necesito una raíz, necesito reencontrarme con mi muertos y olvidar a los demasiado vivos.
¿De que se construye una raíz? ¿Para que sirve?

En flash back veo un camión recortado contra un cielo azul profundo, estoy en Tijuana a 3,896 kilómetros de donde pensé que se encontraba mi raíz. En un pensamiento cliché reparo en que tuve que venir tan lejos para recordar una frase de libro de autoayuda: la belleza está en quien mira y no en lo que es mirado.

La belleza que yo veo en ti, está en mí. Me descubro pensándote y una sucesión de clichés reparo en que alguna vez leí que solo las historias de desamor son las que nos impactan, ahí están Romeo y Julieta para sustentar mi argumentación barata.

Un letrero de Bienvenido/ Welcome me interrumpe y me saluda. Todas las historias ya han sido contadas y empezamos a reciclarnos.

Cuantos clichés en unos cuantos renglones, y como en película “b”, tengo un flash back dentro de mi flash back, que me empuja hasta el momento preciso en que tú presionabas tus labios contra mi cuello y me decías: me gustas, y de ahí brinco al instante en que mi corazón se rompió, el preciso instante en que escuche como se rajaba mi músculo cardiaco, mientras por teléfono tu misma voz me decía: ya no quiero nada de ti. Mi corazón se detuvo un segundo completo y nunca más volvió a funcionar correctamente.

El flash back termina en disolvencia a blanco y en este mismo instante, escucho como mi corazón rajado me empuja a caminar hacia un desierto donde debo buscar mi raíz. Debo construirla.

La belleza está en mi, solo debo encontrarla, solo debo cimentarla, solo debo…
Cuantos clichés y apenas comienzo…