Wednesday, September 29, 2004

Llover

I

Llueve.

Las ventanas se mojan mientras mi ángel las mira a mi lado.

Es un ángel blanco, totalmente blanco y hermoso.

Con las alas blancas, definidas, talladas en mármol blanco.

Ambos vemos llover, él desde su blancura, yo desde mi impaciente reloj interno que me avisa que me mueva, que me advierte seguir el curso del agua, volverme gota y fluir ante la inminente caída que es llover.

Y mientras asesinamos la tarde, la gotas de lluvia van rellenando las horas de agua.Tengo que ir por unos nuevos ojos, mis ante-ojos, recuperar mi vista.

La palabra llover me lo ha recordado, "yo-ver".

Así que me despido de mi ángel que sigue viendo como llueve y salgo a la llovizna en busca de mi visión recuperada.

No ver me vuelve triste y frágil, desvalido y hermético, lleno de una rencorosa envidia por aquellos a quienes no se le puede volver la vista fragmentos de un cristal roto.

La lluvia se amolda a cualquier cuerpo, es democrática, es justa, es cruel.

Así que a los pocos minutos de estar bajo su cobijo, me encuentro empapado, mi pelo escurrido y mi lentes derritiéndose.

De por si mi vista estaba extraviada, ahora esta difusa y refractada, aún así, volteo para ver si logro distinguir la blancura de mi ángel viendo como llueve desde la ventana, observarlo mientras ve como la lluvia rebota contra mi miopía, verlo agitar sus alas blancas al verme verlo, descubrir la luz que lo hace ser tan blanco y sentirme un poco ilusionado al verlo detrás del agua que nos separa.

Verlo llover.

Verme lloviendo.

Nos gusta ver llover.



II



Te llamo tarde despreocupado de la hora.

Cuando contestas me doy cuenta de mi estupidez al pensar que el tiempo y el insomnio pertenecen al mundo en general.

Te encontré dulcemente envuelta en el aura de tus sueños, y tontamente rompí la fragilidad de tu estado.





III

Estas aquí, y me siento alegre, contento, emocionado....

Me emociona ver tu sonrisa, me alegra ver tus ojos, me inspira oír tus emociones, me alegra saberte....

Me gusta encontrarte en lo que escribo, disfruto escribirte lo que siento...

Oler tu felicidad, ver tus gestos, reconocer tu rostro...

Te extrañe de un modo extraño...

Te extrañe como se extraña a un ángel, como se extraña la lluvia, o el verano...

como se extraña a quien se quiere sabiendo que aunque se encuentre en otro lado también se encuentra dentro de nosotros...

te extrañe como se extraña la fe, como se extraña esa parte de un sueño que apenas recordamos, como se extraña la memoria de un nombre que tenemos en la punta de la lengua pero no atinamos a decirlo...

así te extrañe....



IIII

Llovió, y las calles están brillantes y limpias, las luces se reflejan, las nubes se reflejan, la noche se refleja.

Estoy aprendiendo a hablar con mi ángel, mi querido Arcángel....

Nos estamos conociendo, mientras tanto matamos el tiempo y llenamos los relojes con su sangre, nos devoramos las horas mutuamente, él desde su blancura inquebrantable, yo desde mi vulnerado humor negro...

Ambos con la esperanza de que algún día nos miremos a los ojos y no seamos tan diferentes, tan distintos...

Al menos, nos gusta ver llover.



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