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Tuesday, October 11, 2011

Declaración de la ocupación de la ciudad de New York



Mientras no reunimos en solidaridad para expresar un sentimiento de injusticia masivo, no debemos perder de vista lo que nos unió. Escribimos para que toda la gente que siete abusada por las fuerzas corporativas del  mundo sepan que somos sus aliados.

Como una sola persona, unidos, reconocemos la realidad: que el futuro de la raza humana requiere de la cooperación de sus miembros; que nuestro sistema debe proteger nuestros derechos, y ante la corrupción de ese sistema, queda en los individuos proteger sus propios derechos, y los de sus vecinos; que un gobierno democrático deriva del poder justo de la gente, pero las corporaciones no buscan consentimiento para extraer la riqueza de la gente y de la tierra; y que ninguna democracia verdadera se logra cuando el proceso es determinado por el poder económico. Nosotros nos presentamos ante ti en un tiempo en el que las corporaciones, y la opresión por encima de la igualdad, rigen nuestro gobierno. Nosotros nos hemos reunido aquí pacíficamente, ya que es nuestro derecho, para dejar que estos hechos se conozcan.

Ellos nos han quitado nuestras casas por medio de procesos ilegales de juicios hipotecarios, a pesar de no tener la hipoteca original.

Ellos han obtenido rescates financieros de los contribuyentes con impunidad, y continúan dándole a sus Ejecutivos bonos exorbitantes.

Ellos han perpetuado la desigualdad y la discriminación en los lugares de trabajo basados en la edad, el color de nuestra piel, sexo, identidad sexual y orientación sexual.

Ellos han envenenado nuestra provisión de alimento por medio de la negligencia, y han desgastado nuestro sistema agrícola por medio de la monopolización.

Ellos han obtenido ganancias de la tortura, confinamiento y el trato de crueldad que se les ha dado a incontables animales, y han ocultado estas practicas activamente.

Ellos han buscado continuamente como despojar a los empleados de su derecho a negociar una mejor paga y condiciones de trabajo más seguras.

Ellos han hecho rehenes a los estudiantes con deudas de decenas de miles de dólares en educación, que es en si misma un derecho humano.

Ellos han rentado mano de obra y han usado esa renta como palanca para cortar los planes de salud y la paga de los trabajadores.

Ellos han influenciado a las cortes para obtener los mismos derechos que las personas, con ninguna de sus culpas o responsabilidades.

Ellos han gastado millones de dólares en equipos legales que buscan formas que los dejen fuera de contratos que tengan que ver con seguros de salud.

Ellos han vendido nuestra privacidad como una mercancía.

Ellos han usado a la milicia y la fuerza policiaca para prevenir la libertad de prensa.

Ellos han declinado deliberadamente a recoger en garantía productos defectuosos poniendo en riesgo vidas  a cambio de obtener ganancias.

Ellos determinan la política económica, a pesar de las fallas catastróficas que esas políticas han producido y que continúan produciendo.

Ellos han donado enormes sumas de dinero a políticos que son responsables de regularlos.

Ellos continúan bloqueando formas alternas de energía para mantenernos dependientes del petróleo.

Ellos continúan bloqueando formas de medicina genérica que podría salvar vidas o proveer alivio en aras de proteger inversiones que ya han dado substanciales ganancias.

Ellos han encubierto a propósito derrames petroleros, accidentes, registros contables defectuosos, e ingredientes inactivos en su carrera por obtener ganancias.

Ellos mantienen desinformada y temerosa a la gente a propósito, por medio de su control de los medios.

Ellos han aceptado contratos privados para asesinar prisioneros, aún y cuando se han presentado dudas serias sobre su culpabilidad.

Ellos han perpetuado el colonialismo en casa y fuera de sus fronteras.

Ellos han participado en la tortura y asesinato de civiles inocentes en ultramar.

Ellos continúan creando armas de destrucción masiva para obtener contratos gubernamentales.

A los pueblos del mundo,

Nosotros, la asamblea general de New York ocupando Wall Street en Liberty Square, los urgimos a que sean asertivos con su poder.

Ejerzan su poder de reunión pacífica, ocupen el espacio público, y busquen un proceso para enfrentar los problemas y generar soluciones asequibles para cualquiera.

A todas las comunidades que toman acción y forman grupos en el espíritu de la democracia directa, les ofrecemos apoyo, documentación y todos los recursos a nuestra disposición.

Únanse a nosotros y hagamos que nuestra voz sea escuchada.

Photo Chris Gampat

Saturday, March 13, 2010

Hoy.

Hoy, como casi todos los días te recuerdo.
Hoy como casi siempre me sigues haciendo falta para sentirme completamente seguro.
Hoy como desde que te fuiste, me sigues visitando en sueños y platicamos como nunca lo pudimos hacer, civilizadamente.
Hoy se que estas presente y sigues haciendo que mi vida me parezca extraordinaria cuando dudo de que lo sea.
Así que hoy, como cada día, te mando todo mi cariño y todo mi corazón.

Monday, February 8, 2010

un fin de semana largo



Sábado de dormir hasta las 12, andar en bici, ir al cine y desanudar sentimientos,  terminar de madrugada con la carcajada de los amigos, viejos y nuevos, guarecidos por la noche y unas chelas… domingo de despertar a las 12 otra vez, salir a caminar al parque, pasear al perro que no es mío, y mientras todos veían el superbowl… descubrir a los volcanes desde el segundo piso de periférico, sin prisa, tan despacio que se pueden tomar todas las fotos del mundo… cambiar los planes inesperadamente y en vez de ir al centro de tlalpan, decidir subir a la torre latino, ver toda la ciudad, tomar mas fotos, sentir como la sorpresa se apodera de mi y sentirme vivo otra vez… sentir el aire, el calor, a la gente, la compañía, descender del cielo solo para degustar una rica comida y terminar paseando por las calles del centro con un cielo azulmoradorosarojizo sobre nuestras cabezas… dormir y soñar con la gente que quiero, la que está y la que ya no, empezar un lunes otra vez, con el alma colocada en su sitio…

Thursday, January 14, 2010

Crónicas desde las nubes. Capítulo tres. El torito

Todos los mexicanos saben que Pepe el Toro es inocente, pero me pregunto ¿De donde proviene el apodo de El Toro a un carpintero macho que chiflaba canciones cursis en la pantalla grande?, pero más aún ¿De que se habrá chorreado su mujer para que se le quedara el apodo de La Chorreada? Otra de esas miles de preguntas estúpidas que se me ocurren todo el tiempo, y que forman parte de lo que verdaderamente soy, mientras estoy en convivencia con los demás.

Interrumpo mi tren de pensamiento porque debo apurarme, afuera ya están todos, y mientras me quito la chamarra de nylon, escucho como el Torito prende sus primeros cohetones y comienzan a silbar acompañados de gritos y carcajadas.

Tomo el costal hecho capa de yute y salgo al patio. Ocultos tras la puerta que da a la calle están parte de mis amigos, todos huyendo del torito, algunos otros están afuera corriendo entre el humo y la lluvia de pólvora encendida.

Salgo a la calle, con el corazón palpitando fuerte, las manos tensas, esperando el momento. En cuanto me pasan el torito, se que estoy en un rito de iniciación y que he tomado camino hacia un lugar fuera de mi y de mi paisaje cotidiano. Todo cambia y ahora estoy debajo de una lluvia de estrellas ensordecedora. Camino sin saber muy bien como y de hecho mis pasos parecen lentos y amortiguados. Todo el tiempo parece correr muy lento, tanto que la calle parece sumergida dentro de agua coloreada por los cuetes del toro.

Me veo sin verme. Me escucho sin oírme, todos los demás tienen muecas parecidas a sonrisas y cada vez que quiero acercarme corren alejándose. Una carrera simulada y corta. Todo se ilumina mientras los cuetes chillan en éxtasis. Mi cuerpo se mueve solo y únicamente responde a las sensaciones de dolor cuando el hule derretido o las chispas de pólvora caen chamuscando la piel. Mis ojos bien abiertos dejan entrar toda la luz sin interpretar nada. Todo es primigenio, y entre las centellas que chamuscan la piel encuentro la libertad y la inocencia. El Torito es inocente pienso y me dejo llevar, esta vez no hay túnel, solo la luz y yo estamos al final.

Crónicas desde las nubes. Capítulo dos. Lejanía

Tres mil ochocientos noventa y seis kilómetros no son suficientes.

Solo son un día y medio de viaje en carretera, y que son treinta y seis horas comparadas con las veintiséis mil doscientas ochenta horas que me dediqué completamente a querer recorrer el camino que me condujera a ti.

Tres millones ciento cincuenta y tres mil seiscientos kilómetros de camino sin llegar nunca a ningún lado.

Al final, me terminé los zapatos con los empecé a caminarte, me terminé los pies y sus muñones. Me acabé el agua del camino y del cuerpo, se me acabo la sed. Comí de todo, incluyendo mis propios sueños, mi dolor y tus lágrimas. Me atraganté con mentiras o verdades a medias, con secretos que dejaron de serlo. Me insolé con el destello de tu futuro y me desbarranqué en lo que pensé era piso firme. Me cansé de mí y de mis veredas imaginarias, de mis caminos llenos de nada. Me acabé el camino desesperadamente, y corrí hacía ningún lado tan de prisa que nunca me detuve a ver por donde deje huella. En mi solo se apoderó la angustia de llegar, de cruzar una frontera en ti y en tu cuerpo. Atravesarte toda de polo a polo, buscando hacer fotografías de viaje o dibujos rápidos de tu belleza, capturarte toda en un solo viaje inacabable. Pero resulto ser que eres una sierra impenetrable por mi paso. No tuve pasaporte para cruzar la línea fronteriza de tus labios, ni tuve con que cruzar tus cordilleras o como esquivar tus arrecifes.

Al final, tu geografía me detuvo. Me hizo ver tu mapa de muy lejos, cruzada por otros que no eran yo, atravesada por tus sentimientos de ser otra en otros lados lejos de mi y mi vano intento de trazarte en mi piel. De dibujarme tus orillas en la punta de los dedos.

Tú y todas las cosas, vistas con la suficiente lejanía, se vuelven insignificantes, pequeñas y abarcables. Aún así, tres mil ochocientos noventa y seis kilómetros de por medio no han sido suficientes para hacerte parecer disminuida. Para reducirte a un paso de distancia, a un charco que se brinca con facilidad, a un pedazo de pasto ahogado entre adoquines, a un jardín, o un parque que ofrece una banca al viajero cansado de haberse perdido en tres mil ochocientos noventa y seis kilómetros huyendo de si mismo.

Saturday, January 9, 2010

Crónicas desde las nubes. Capítulo uno. Pasto

Soy pasto.

Soy el pasto de ciudad que crece entre las grietas de chapopote y cemento, bañado de lluvia ácida. Pasto superviviente, pasto naufrago entre planchas de concreto, pasto iluso creyente de volverse bosque o selva, pasto domesticado pero pasto al fin que sueña con extenderse hasta donde se alcance a ver.

El primer día que los humanos dejen de pisar la tierra, ese día comenzaré a extenderme hasta mis límites, no habrá más evolución, solo un campo lleno de pasto verde empujado en oleadas por el viento. Pero por ahora, soy un pasto dócil que encuentra donde crecer en cualquier grieta. Pasto malahierba, que rompe las aceras buscando echar raíces. Pasto de jardineras descuidadas en una ciudad de gente que no se cuida a si misma, mucho menos a otros que somos pasto.

Soy pasto germinado entre mierdas de perros y borrachos en parques grises y secos, aún así crezco desafiando el desdén de quien me pisa sin fijarse, aún a pesar de los mudos letreros que señalan: favor de no pisar el pasto.

También soy el pasto donde los niños juegan con su crueldad inocente, donde amantes primerizos buscan ávidos sus cuerpos, donde desempleados aburridos duermen, donde viejas abuelas dan de comer pan de ayer a palomas que parecen ratas. Soy el sr.Cesped en colonias acomodadas, donde una cobija es edredón, o donde un rebozo es pashmina y se usa por elegancia y no para desabotonar el frío del cuerpo.

Soy pasto, sueño, y algún día cuando mueras y tu cuerpo se corrompa de gusanos, ese día yo tomaré posesión de ti. Penetraré hasta tus huesos, absorberé tu carne fértil y por fin, ocuparé tu corazón con mi semilla que dará raíz, y seremos pasto juntos, otra vez.

Friday, January 8, 2010

Crónicas desde las nubes. Capítulo Cero. Bienvenidos / Welcome

Es cuatro de enero del año dos mil diez y empiezo a escribir ese relato de viaje porque me es necesario. Así lo llamo porque no se deque otra manera decirle, y me es necesario porque necesito una raíz, necesito reencontrarme con mi muertos y olvidar a los demasiado vivos.
¿De que se construye una raíz? ¿Para que sirve?

En flash back veo un camión recortado contra un cielo azul profundo, estoy en Tijuana a 3,896 kilómetros de donde pensé que se encontraba mi raíz. En un pensamiento cliché reparo en que tuve que venir tan lejos para recordar una frase de libro de autoayuda: la belleza está en quien mira y no en lo que es mirado.

La belleza que yo veo en ti, está en mí. Me descubro pensándote y una sucesión de clichés reparo en que alguna vez leí que solo las historias de desamor son las que nos impactan, ahí están Romeo y Julieta para sustentar mi argumentación barata.

Un letrero de Bienvenido/ Welcome me interrumpe y me saluda. Todas las historias ya han sido contadas y empezamos a reciclarnos.

Cuantos clichés en unos cuantos renglones, y como en película “b”, tengo un flash back dentro de mi flash back, que me empuja hasta el momento preciso en que tú presionabas tus labios contra mi cuello y me decías: me gustas, y de ahí brinco al instante en que mi corazón se rompió, el preciso instante en que escuche como se rajaba mi músculo cardiaco, mientras por teléfono tu misma voz me decía: ya no quiero nada de ti. Mi corazón se detuvo un segundo completo y nunca más volvió a funcionar correctamente.

El flash back termina en disolvencia a blanco y en este mismo instante, escucho como mi corazón rajado me empuja a caminar hacia un desierto donde debo buscar mi raíz. Debo construirla.

La belleza está en mi, solo debo encontrarla, solo debo cimentarla, solo debo…
Cuantos clichés y apenas comienzo…